Sierra Solidaria

La asociación se creo en enero de 2007 por parte de afectados, familiares y profesionales de la salud y los servicios sociales con la intención de intentar mejorar la calidad de vida de los afectados y las afectadas de una enfermedad rara.
El ámbito de actuación comprende la sierra de la Comunidad de Madrid

Discapacidad Enfermedades Raras

Archive for 'Patologias F-J'

Joubert, síndrome de

El síndrome de Joubert (SJ) se caracteriza por una malformación congénita en el tronco cerebral y una agenesia o hipoplasia del vermis cerebeloso, que pueden provocar: problemas respiratorios, nistagmo, hipotonía, ataxia y retraso del desarrollo motor. La prevalencia se estima en alrededor de 1/100.000. Durante el trascurso del periodo neonatal, la enfermedad se manifiesta frecuentemente por respiración irregular (taquipnea episódica y/o apnea) y nistagmo. Durante la infancia puede aparecer una hipotonía y más tarde puede desarrollarse una ataxia cerebelosa (marcha inestable y desequilibrio). Es frecuente el retraso en el desarrollo motor.

Las facultades intelectuales pueden variar desde déficit intelectual grave a inteligencia normal. El examen neurooftalmológico puede revelar una apraxia oculomotriz. Puede haber convulsiones en algunos pacientes. El examen clínico exhaustivo muestra una facies característica: cabeza grande, frente prominente, cejas altas redondeadas, pliegues del epicanto, ptosis (ocasionalmente), nariz respingona con ventanas nasales prominentes, boca abierta (inicialmente de forma oval, después de forma rómbica y finalmente de forma más triangular, con las comisuras inclinadas hacia abajo), movimientos de protrusión de la lengua rítmicos y en ocasiones, orejas de implantación baja. Otras manifestaciones presentes en el síndrome de Joubert son distrofia retiniana, nefronoptisis y polidactilia.

El síndrome es genéticamente heterogéneo. Siete genes, AHI1 (6q23), NPHP1 (2q13), CEP290 (12q21), TMEM67 (8q22), RPGRIP1L (16q12), ARL13B (3p12.3-q12.3) y CC2D2A (4p15), y dos locus en los cromosomas 9q34 (JBTS1) y 11p12-q13 (CORS2/JBTS2) se han asociado a la enfermedad hasta el momento. La transmisión es autosómica recesiva. El diagnóstico se basa en las datos clínicos (hipotonía, ataxia, retraso en el desarrollo y apraxia oculomotriz) y en la presencia, en imágenes de resonancia magnética (IRM), del “signo del diente molar”. El “signo del diente molar” es consecuencia de la hipoplasia vermiana cerebelosa y las malformaciones del mesencéfalo y rombencéfalo.

El diagnóstico diferencial incluye: enfermedades relacionadas con el síndrome de Joubert (JSRD), malformaciones en el vermis del cerebelo sin “signo del diente molar” (incluida la malformación Dandy-Walker), hipoplasia cerebelar ligada al cromosoma X, ataxia apraxia oculomotora tipos 1 y 2 (AOA1, AOA2), defectos congénitos de glicosilación (CDG), síndrome 3C, hipoplasias/atrofias pontocerebelosas, síndromes orofaciodigitales II y III y síndrome de Menckel-Gruber (ver estos términos). El diagnóstico prenatal es posible mediante análisis moleculares y estudios de imagen (ecografía fetal e IRM). El diagnóstico prenatal es posible en las familias en las que las mutaciones responsables de la enfermedad asociadas han sido identificadas en uno de sus miembros. El consejo genético es útil para prevenir los casos nuevos, en particular en parejas con un primer hijo afectado. En estas parejas, el riesgo de tener un hijo afectado con SJ en futuros embarazos es del 25%. El manejo de la enfermedad es sintomático y debe ser multidisciplinar. Los programas de educación adaptada, terapia física y ocupacional y terapia del habla pueden mejorar la hipotonía y reducir el retraso del desarrollo motor. El pronóstico es favorable para las formas moderadas de la enfermedad. Los pacientes con formas más graves de la enfermedad deben ser tratados en un centro especializado o de referencia.

*Autores: Drs. F. Palau y C. Espinós (abril 2009)*.

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Fibrosis quística

La fibrosis quística es la enfermedad genética potencialmente fatal más común entre niños caucásicos. Se caracteriza por alteraciones en la proteína CFTR, cuya función mejor documentada es la regulación del flujo hidroeléctrico transmembrana. Las alteraciones en la proteína conducen a cambios en las características de de las secreciones exocrinas. Una ausencia de la CFTR funcional en la membrana de la célula epitelial hace que produzca un sudor con alto contenido en sales (asociado a un riesgo de deshidratación hiponatrémica) y secreciones de un moco con una viscosidad anormal (que conduce a padecer estancamiento del moco, obstrucción e infección bronquial).

La incidencia de fibrosis quística varía entre las poblaciones: esta patología es considerablemente menos común en poblaciones asiáticas y africanas a diferencia de las poblaciones blancas de Europa y de Norteamérica, con variación dentro de cada país. Se desconoce la prevalencia exacta en Europa, sin embargo las estimaciones se extienden entre 1/8.000 y 1 en 10.000 individuos. Es una enfermedad crónica y generalmente progresiva, que se inicia normalmente durante la niñez temprana y, ocasionalmente, en el nacimiento (íleo meconial). Cualquier órgano interno puede estar implicado, sin embargo las primeras manifestaciones se refieren al aparato respiratorio (bronquitis crónica), al páncreas (insuficiencia pancreática, diabetes del adolescente y ocasionalmente pancreatitis) y, más raramente, al intestino (obstrucción estercoracea) o al hígado (cirrosis). La forma más común de fibrosis quística se asocia a síntomas respiratorios, a problemas digestivos (esteatorrea y/o estreñimiento) y a anomalías del crecimiento pondero-estaturales. La mortalidad y morbilidad dependen del grado de afectación broncopulmonar.

La esterilidad masculina es un rasgo frecuente. Las formas tardías, que generalmente son de severidad intermedia o monosintomáticas, también se han reportado. La fibrosis quística es una enfermedad monogénica autosómica recesiva causada por mutaciones en el gen CFTR (cromosoma 7). Se han reportado más de 1250 mutaciones. Casi el 70% de los casos está causado por el alelo delta F508, mientras que otras 30 mutaciones explicarían otro 20% más. No hay una correlación clara entre el genotipo y el fenotipo. Además de la heterogeneidad alélica y de la ocurrencia de mutaciones múltiples en el mismo gen, una amplia gama de otros factores puede influir en el fenotipo, incluyendo el ambiente y genes modificantes de la enfermedad. El diagnóstico se sospecha por los resultados de la prueba del sudor (concentración del cloruro excesiva por encima de 60 mmol/L) y se confirma con la identificación de alguna mutación del gen CFTR. El diagnóstico neonatal mediante cribado está ampliamente disponible desde finales de 2002 y ha permitido diagnosticar el 95% de los casos. El asesoramiento genético se debe ofrecer a las parejas que tienen mutaciones en heterozigosis (identificadas tras el nacimiento de un primer niño con fibrosis quística, por antecedentes familiares de la enfermedad o después de la detección al nacer de una mutación heterozigótica del recién nacido). Las pruebas prenatales se realizan mediante el análisis de alguna posible mutación a partir de muestras de las vellosidades coriónicas obtenidas durante la octava semana de gestación. El tratamiento de la fibrosis quística sigue siendo puramente sintomático mediante el drenaje bronquial, antibióticos para las infecciones respiratorias, análisis pancreáticos y mediante la administración de vitaminas y de suplementos calóricos para los problemas digestivos y nutricionales. Debe mejorar con el desarrollo de tratamientos etiológicos, pruebas neonatales y el establecimiento de centros de referencia. El coste-efectividad de estos tratamientos ha mejorado de forma significativa para los pacientes con fibrosis quística: la vida media actual excede los 35 años de edad y la esperanza de vida es de 40 años.

*Autor: Dr G. Bellon(Abril 2006)*

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Galactosemia

La galactosemia se caracterizada por deficiencias enzimáticas que afectan al metabolismo de la galactosa, sobre todo a la enzima galactosa-1-fosfatasa uridil transferasa (GALT), produciendo la acumulación de galactosa-1-fosfato.

En Europa, la enfermedad afecta a aproximadamente uno de cada 35.000 recién nacidos. Los signos clínicos que aparecen durante los primeros días de vida son: rechazo a alimentarse, vómitos, ictericia, letargo, hepatomegalia, edema y ascitis. Si no se trata rápidamente, puede llegar a convertirse en una insuficiencia hepática y renal con septicemia debido al la bacteria Gram – Escherichia coli. La catarata nuclear se inicia a los varios días o semanas de vida y rápidamente se hace irreversible.

La galactosemia es una enfermedad autosómica recesiva causada por mutaciones puntuales. Se han asociado a esta enfermedad tres deficiencias enzimáticas referentes al metabolismo de la galactosa: galactoquinasa (GALK), uridina difosfato (UDP) galactosa-4-epimerasa y la más común, la galactosa 1 fosfato uridil transferasa (GALT). El gen que codifica para GALT ha sido localizado en el cromosoma 9p13. El diagnóstico se basa en la detección del acúmulo de galactosa-1-fosfato en eritrocitos (test de spot), la determinación de una deficiencia en una de las enzimas de la vía metabólica de la galactosa y la identificación de la mutación génica.

En algunos países se realiza el diagnóstico postnatal de forma sistemática. Se puede ofrecer el diagnóstico prenatal a los padres galactosémicos. Hasta el momento, el único tratamiento disponible es una dieta libre de galactosa. A pesar del tratamiento, durante la niñez aparecen complicaciones neurológicas (disminuye el CI con la edad, dispraxia verbal, trastornos de la mielina) así como hipogonadismo hipergonadotrópico (disfunción ovárica, y elevados niveles de FSH y LH). La deficiencia de la UDP-galactosa y/o la acumulación de galactosa-1-fosfato en el útero puede causar galactosilación de las glicoproteínas (incluyendo la FSH) y glicolípidos (galactolípidos en la mielina), produciendose las complicaciones. Además, la galactosilación aberrante también puede contribuir a alteraciones en la función de las moléculas galactosiladas. La dieta libre de galactosa puede permitir la biosíntesis parcial de cadenas de carbohidratos de algunas glicoproteinas.

La investigación sobre las formas clásicas de galactosemia apunta esencialmente hacia el desarrollo del estrategias terapéuticas para prevenir las manifestaciones neurológicas y endocrinas. Estas estrategias están encaminadas a limitar la acumulación de galactosa y de sus derivados y al desarrollo de un tratamiento capaz de estimular las vías metabólicas que podrían metabolizar los derivados tóxicos de la galactosa, y aumentar los niveles de la UDP-galactosa, la cual es fundamental para glicosilar las proteínas y los lípidos.

*Autor: Dr K Petry (abril 2006) *.

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